24 agosto 2014

Jane Fonda sigue salida a sus 70 años

¿Quién dijo que el strapless (el palabra de honor de toda la vida) y los colores empolvados estaban pasados de moda? Según don Oscar, tanto la estatuilla como De la Renta, no. Por eso la prensa especializada laurea a las que más arriesgaron: Jane Fonda, con la libido disparada a los 70, o al menos eso dice, de amarillo gritón de Versace, como Halle Berry, que por fin acierta con rayas negras y escote de vértigo. O Sally Field, que a la madurez no renuncia a un buen rojo Valentino aún a sabiendas de que Jennifer Aniston también se va a enfundar al italiano.

Las protas de la noche: Jennifer Lawrence, ganadora pero ni favorita ni bien vestida. Hubo quien echó de menos a John Galliano, pues no olviden que Raf Simons vistió también a Maribel Verdú en los Goya y no fue muy celebrada. Jessica Chastain, la mejor para muchos, eligió un Armani Privé, el mejor para las alfombras rojas, aunque también sin tirantes y en un tonos muy favorecedor para pelirrojas. Anne Hathaway, con las largas puestas bajo un modelo de Prada en honor a la película que le dio popularidad. Lo mejor de su atuendo, su corte de pelo a lo garçon. Al igual que Charlize Theron, adscrita a la tendencia peplum (minifalda o volante superpuesto sobre falda), con un precioso traje blanco nuclear. Todas ellas destacaron por sus joyas, de aires vintage.

Emmanuelle Riva llevó a gala ser gala con un espectacular vestido-capa de Lanvin, y Alicia Vikander demostró que su peli merecía el mejor vestuario con un impresionante modelo de Elie Saab. Naomi Watts, estupenda, futurista, de Armani Privé. Y el resto... poco las han destacado, pues elegir al modista que más pita no tiene por qué ser garantía de éxito. Todas se vuelven locas con los tonos dorados de Zuhair Murad y Reem Acra, demasiado barrocos para estos tiempos de crisis.

Y lo mismo ocurre con las tendencias: Amy Adams iba de Oscar de la Renta en el color de la temporada, azul foam, pero resbaló. Tanto como Salma Hayek, muy exagerada de Alexander McQueen y, se especula, con nuevo retoque en la nariz. Una lástima que la mexicana tenga a sus pies a todo el grupo PPR, competencia de LVMH, que para algo es de su marido François Pinault, y sin embargo vista peor ahora que antaño. Dicen que es porque Linda Evangelista cuenta con el apoyo de los estilistas de la casa. Parecida, pero más estilosa en negro y dorado, se mostró Nicole Kidman, de L'Wren Scott, la última señora de Mick Jagger y diseñadora favorita de Penélope Cruz, ausente en la ceremonia.

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