25 noviembre 2011

El poder de mantenerse quieto en las alturas.

El libro Grandes inventos, de la editorial Parramón, detalla algunas de las particularidades más curiosas del helicóptero.


¿Leyenda? Existe una historia que dice que en el año 500 a. de C., técnicos chinos ya diseñaron un trompo volador, es decir, un juguete que consistía en un palo con una hélice acoplada a un extremo. Al girar entre las manos, se elevaba a la vez que giraba rápidamente. Este aparato sería el primer antecedente del fundamento del helicóptero.


Historia. Hacia el año 1490, Leonardo da Vinci fue la primera persona que diseñó y dibujó en unos bocetos un artefacto volador con un rotor. Cuatro siglos después, el inventor español Juan de la Cierva construyó, en 1920, el precursor del helicóptero: el autogiro. Con este prototipo solucionaba muchos de los problemas de estabilidad que hacían ingobernables modelos anteriores. Hoy, los helicópteros se utilizan para el transporte de viajeros y mercancías, para trabajos en lugares de difícil acceso, en misiones de vigilancia e, incluso, en operaciones militares.


El primer vuelo. Fue realizado por el argentino Raúl Pateras de Pescara en 1916 en Buenos Aires (Argentina). En 1931, los ingenieros aeronáuticos soviéticos Boris Yuriev y Alexei Cheremukhin comenzaron sus experimentos con el helicóptero TsAGI 1-EA, el primer aparato que alcanzó una altitud de 605 metros. Fue el 14 de agosto de 1932.


Ventaja. La principal ventaja de los helicópteros viene dada por el rotor, que proporciona sustentación sin que la aeronave se esté desplazando. Esto permite realizar despegues y aterrizajes verticales sin necesidad de pista. Por esta razón, los helicópteros se usan a menudo en zonas congestionadas o aisladas donde los aviones no pueden despegar ni aterrizar. / laura sánchez

Gracias a la veloz rotación de sus palas, el helicóptero puede despegar y aterrizar casi en cualquier lugar, volar vertical y horizontalmente, o mantenerse quieto suspendido en el aire. El perfil de las palas es similar al de las alas de los aviones y, al girar, provocan que la presión del aire sea mucho mayor por debajo que por encima de ellas. Esta diferencia de presión provee la fuerza necesaria para que el aparato pueda ascender libremente y acudir, por ejemplo, al rescate de unos montañeros.

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