04 marzo 2014

Bono PERFUMES CLUB

Quién iba a decir en 1862 a Armand Roger y Charles Gallet –herederos de la fórmula original de la famosa Agua de Colonia, creada por el destilador italiano Jean-Marie Farina 56 años antes– que la empresa que acababan de fundar sobreviviría a dos guerras mundiales y al crack del 29, y seguiría siendo, en pleno siglo XXI, una de las enseñas clave de la perfumería francesa y la creadora del concepto de perfumista-boticario.

Y quién nos iba a decir también que pillando un bono con descuento para Perfumes Club, ya tenemos el regalo perfecto, incluso para nosotros.

Hoy, su director internacional, Thierry Vidart, habla de los ancestros de la marca con verdadera pasión. 

"El primer paso que dieron los dos fundadores fue la construcción de una fábrica de vapor en Levallois y la apertura de su primera tienda en el centro de París. Solo una década después, su catálogo ya incluía una amplia gama de aguas de colonia, jabones (el primero del mundo con forma redonda lleva la firma Roger&Gallet y es de 1879), productos de tratamiento y maquillaje. 

Ellos fueron los verdaderos precursores de la perfumería francesa, de la cosmética moderna y de la ciencia de la aromacología", cuenta Vidart. Y es que todo lo relacionado con la firma (sus fragancias, los frascos de estilo art-déco, las ilustraciones de Alfons Mucha para sus anuncios...) respira historia por los cuatro costados.

Decididos a no detenerse, estos emprendedores se propusieron dinamizar el mercado con nuevas líneas para las que elegían frascos que artistas como René Lalique o Baccarat convertían en objetos de colección. 

Y así es como Roger&Gallet se fue inscribiendo en el universo del lujo del siglo XX, incorporando un concepto inédito hasta entonces ligado al perfume: el bienestar, que se materializa con la apertura en 1932 de la boutique de la felicidad en la capital francesa.

82 años después, y en honor a este espacio, existe una nueva tienda a escasos 900 metros del lugar donde se emplazaba la original, en cuyo libro de visitas se encontraban las firmas de Marilyn Monroe, Ingrid Bergman, María Callas o Catherine Deneuve.

Inaugurado recientemente en la exclusiva rue Saint-Honoré, el nuevo local invita a vivir una experiencia sensorial. 

Sus delicados jabones hacen un guiño a los dulces franceses por excelencia, los macarons, emulando una de esas pâtisseries parisinas llenas de encanto.

La tradición también es esencial en la fabricación de los productos, que se mantiene en Francia. Los jabones se producen en Nantes, los perfumes en Lassigny y los tratamientos en Vichy. 

"Queremos mantener nuestro savoir-faire", apunta Vidart. "Hoy, en el proceso de creación del jabón se invierten 80 horas para lograr una calidad extraordinaria: que no se agriete ni se parta, que proporcione esa espuma fina y su fragancia persista. Al finalizar, las pastillas se envuelven en papel de seda con 24 pliegues hechos a mano", matiza. Además, cada nueva entrega olfativa supone un viaje alrededor del mundo para encontrar las mejores materias primas.

"También es una misión de la marca descubrir esos ingredientes exóticos y aprovechar sus propiedades", argumenta el director. 

Desde la flor de Osmanthus en el valle chino de Guillin hasta los naranjos de los jardines de La Alhambra o la rosa de Bengala, cada fragancia Roger&Gallet tiene la facultad de despertar diversos estados de ánimo según su nota dominante.

Basta con destaparla y perfumarse para impregnarse de su poder refrescante, relajante e, incluso, euforizante.

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